jueves, 21 de octubre de 2021

ORIGEN GRECO-LATINO DE LAS COSTUMBRES DEL MUNDO OCCIDENTAL

La mayoría de las fiestas religiosas que hoy en día celebramos tienen un origen plenamente romano. Son los romanos los que traen el Cristianismo a España. Un emperador romano español impuso el Cristianismo en España y ésa es la otra gran herencia romana: los romanos nos dejaron nuestro actual idioma y nuestra religión.
 

 

En el año 313 el emperador Constantino I firmó el Edicto de Milán, por el cual declaró la libertad para el Cristianismo con el fin de unir al Imperio y así gobernarlo mejor. Además, en el 325 invitó a los obispos cristianos a un Concilio en Nicea (cerca de Estambul), en el que decidió llegar a un arreglo según el cual Jesús y Dios representaban una misma entidad. Con la firma de este edicto por parte de los eclesiásticos se suspendieron las persecuciones a los cristianos.
 

 

En el año 380 el emperador Teodosio, nacido en Cauca (Coca, Segovia), aseguró el triunfo del Cristianismo al publicar en Tesalónica un edicto que imponía a sus súbditos la ortodoxia católica. El Edicto de Tesalónica contenía los principios legales para erradicar el paganismo; todos los súbditos debían seguir el Cristianismo, y así fue como los últimos centros que quedaban de culto greco-romano desaparecieron para siempre; convirtió el Cristianismo en la religión oficial y fue el que inició la estrecha relación entre la Iglesia y el Estado (lo que ha permanecido en España).
 

 

Durante los primeros períodos del Cristianismo se prohibía la celebración de las fiestas paganas que aún se realizaban en la mayoría de las provincias; ante la imposibilidad de erradicarlas de forma eficaz, iniciaron un proceso de cambio por el que les otorgaron un carácter cristiano y sagrado a algunos de esos días, asignándolos al culto de santos mártires o a períodos de oración en recuerdo de un momento sagrado del Cristianismo; de esta forma los ciudadanos seguían celebrándolas públicamente pero no con los aires del paganismo romano.
 

 

A partir del siglo IV (inicio de la decadencia del Imperio Romano) se empezó a utilizar el término paganus cuando Teodosio I convirtió el Cristianismo en la religión oficial y obligatoria. Tras la imposición oficial del Cristianismo el emperador mandó sustituir todas las fiestas romanas por celebraciones de culto al dios cristiano; las esculturas dedicadas a otras divinidades fueron destruidas y prohibidas. Estas imposiciones tardaron en llegar a las aldeas (pagus: ‘aldea’; paganus: ‘aldeano’), así que los aldeanos (pagani) desconocían esta nueva imposición religiosa y, más tarde, se opusieron a acatarla; a partir de ahí, a todos los que estaban fuera del Cristianismo se les empezó a llamar pagani (‘paganos’).

 

Los romanos al igual que muchas culturas ancestrales, celebraban los solsticios de verano e invierno; las festividades más célebres fueron las Saturnalia, que se iniciaban el 15 de diciembre y se perpetuaban durante varios días, celebrándose el 25 de diciembre el día del Sol Inuictus. Ese Cristianismo primigenio entendió que para acabar con esa celebración no debía prohibirla, sino modificarla, y para ello estableció el culto a la Natividad de Cristo, es decir, nuestra Navidad. Esta fórmula resultó muy útil para otras festividades que pasaron a ser de culto religioso cristiano.
 

 

La Iglesia, organizada jerárquica y territorialmente, se convirtió en un poder de enorme influencia política, gracias a la protección de la familia imperial y su entorno. Además , éstos utilizaban sus intrigas internas para el mejor control de sus súbditos.
 

 

El Cristianismo se extendió por las provincias del Imperio como un ingrediente más de romanización y se convirtió en uno de los medios más eficaces de incorporar a las poblaciones bárbaras, que empezaban a invadir el territorio del Imperio.
 

 

Tras la fragmentación y desaparición del Imperio Romano, los pueblos bárbaros, convertidos al Cristianismo, lo perpetuaron en los nuevos reinos medievales europeos, haciendo del Cristianismo uno de los componentes básicos de la cultura occidental.
 

 

El Imperio Romano se derrumbó en el siglo V cuando fue invadido, los invasores formaron nuevos reinos y los reyes de esos reinos se convirtieron al Cristianismo y con ellos sus pueblos, siguiendo la idea de Constantino de mantener unido el poder político y la Iglesia.

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